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El Estado crea moneda, no dinero

El Estado crea moneda, no dinero

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El Estado no "crea dinero", crea un medio de pago que puede o no puede aceptarse

Los Estados emiten monedas, que son promesas de pago.

Si el sector privado no acepta esa moneda como unidad de medida, medio de pago y reserva de valor, respaldada por reservas y demanda de ese sector privado, la moneda no vale nada y no es dinero. En definitiva sería papel mojado.

Ejemplos de moneda estatal que no es ni reserva de valor ni medio de pago aceptado generalmente son muchos.

Desde el sucre al peso argentino o la lira turca los ejemplos en la historia son innumerables.

El Estado no crea dinero, simplemente emite un medio de pago usando la credibilidad que da la demanda del sector privado para emitir su «pagaré». Igual que un emisor de deuda que pierde la credibilidad de repago, el valor de su promesa se desvanece si no tiene respaldo privado

El Estado no «crea dinero», crea un medio de pago que puede o no puede aceptarse.

El valor de la moneda y su uso no lo decide el Estado.

Lo decide el último agente del sector privado que acepta esa promesa de pago porque asume que mantendrá su valor y su aceptación como medio.

Cuando un Estado crea una moneda sin respaldo ni demanda, destruye —no crea— dinero.

Cuando el Estado emite monedas —promesas de pago— que no son reserva de valor ni medio de pago aceptado generalmente ni unidades de medida, no solo NO crea dinero, lo destruye al hundir el poder adquisitivo de los pobres cautivos que están forzados a aceptar su papelito (funcionarios, pensionistas, etc) y a los que en realidad están robando al pagarles en una moneda que cada vez vale menos.

Los que dicen que el Estado crea dinero y lo gasta, y solo tiene que crear el dinero que necesita para financiar al sector público porque será aceptado por el resto de agentes económicos, deberían estar obligados a recibir su sueldo en pesos argentinos y disfrutar la experiencia.

Daniel Lacalle
Economista Jefe

Comentarios

Comentarios

  • Alberto G.Valencia

    el 25 noviembre, 2021 a las 13:25 Responder

    Gracias Daniel.
    De tus definiciones es interesante entender ¿Quién es el Estado? y en base a qué un Estado no representa a los intereses de la ciudadanía. Un estado Dictatorial, el estado es un dictador, en una democracia el Estado deberían ser todas las instituciones públicas en las que se sostienen la independencia de poderes y la soberanía nacional, pero la realidad es otra, se basa en una politocracia. Las democracias representativas, trasladan todo el poder a quien tiene la capacidad de editar el BOE, que no dejan de ser un grupo de políticos, y es triste tener que reconocer que cada vez las analogías con las dictaduras son más abundantes.

    Por otro lado, el Bank of England en su Web hace referencia a como en 1797 tras la amenaza de Francia a invadir Londres, como los londinenses convirtieron todo su dinero en oro, y redujeron las arcas públicas en un 87,5% dificultando al primer ministro William Pitt financiar la guerra con los franceses. Creo que este fue el primer caso de cómo la pérdida de confianza de la sociedad en el Estado y viceversa, generó que desde ese momento fueran los Estados quienes se reservaran el poder de la política monetaria, y a través de la emisión de Deuda, establecer elaborados mecanismos para devaluar las monedas, que como ya dijo el padre Juan de Mariana, es un «ROBO» o el impuesto más cruel que se puede imponer a una sociedad, especialmente a los ciudadanos más desfavorecidos.

    La política ampara una extraña fórmula, antagónica a los intereses de la eficiencia económica, dónde se premia e incentivan modelos ineficientes. Solo así es posible explicar que tras cientos de Billones (con B) de euros gastados en políticas sociales no solo no se mejore, sino que cada año estemos peor, al mismo tiempo que hay más políticos, más cargos públicos, y más gasto.

    Por todo ello, parece que se diseña una quimera, pero aún albergo alguna esperanza, la crypto economía es un bien punto para pivotar críticas constructivas ante este orden de la ineficiencia, que ahora comenzamos a ver entorno a los CBDC.

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