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09/06/2014 AUTOR: Víctor Alvargonzález Jorissen Varios

Draghi ha abierto la ventana: aprovéchela

Anteayer dijo Draghi:” ¿Hemos acabado? La respuesta es no”. Se puede decir más alto, pero no más claro. Y les aseguro que no ha acabado. De hecho, acaba de empezar. Así que aprovechen lo que los anglosajones llaman una “window of opportunity”. La ventana de oportunidad que ha abierto el señor Draghi para todo tipo de inversores y una segunda oportunidad para quienes se perdieron la primera.

Europa es nuestro mercado prioritario desde hace tiempo, tanto en renta variable como fija. Los motivos que nos llevaron a tomar esta decisión estratégica pueden verlos en dos artículos del mes de Septiembre del año pasado, concretamente en el que se llama “La hora de Europa II” (El primero es más político y filosófico, aunque es básico para entender el segundo), así que no insistiré en ello. Miremos hacia delante y veamos por qué creo que vamos a asistir al segundo impulso alcista del mercado europeo, sobre todo en la renta variable.

Como digo desde hace tiempo cuando doy una conferencia, “Draghi tendrá que regar con dinero el erial europeo si quiere evitar la deflación. Y el dinero es la gasolina que mueve los mercados”. Y aprovecho para aclarar que no soy de los que se apunta ahora a la moda de hablar de deflación o de la japonización de la economía europea, porque ya hablaba de ello hace casi dos años, concretamente en “La japonetización de la economía occidental” donde, como podrán comprobar, decía que Europa era la zona con mayor riesgo deflacionista. Aunque yo le llamaba japonetización porque, de hecho, tuve que inventarme un término para definirlo, ya que nadie hablaba de ello.

¿Por qué creo que el Sr. Draghi no ha acabado? Primero porque está caliente. Conociendo su trayectoria anterior, creo que llevaba meses deseando actuar, pero no podía hacerlo sin permiso del Bundesbank, representado en el BCE por el señor Weidmann, comisario político responsable del retraso que lleva el BCE en relación con la realidad económica (sugiero lean “El señor Weidmann se equivoca”, artículo del mes de febrero del año pasado). Pero al final no ha sido sólo cuestión de que Weidmann haya rectificado – que lo ha hecho aunque diga que no – sino de que Draghi ha actuado de forma muy inteligente (florentino frente a teutón): se ha cargado de razón y ahora es imbatible en el consejo del BCE, especialmente porque ha conseguido el apoyo tácito de la patronal alemana, que ve que con Europa echa un asco, los emergentes de capa caída y el euro como el primo de Zumosol, no van a vender un colín.

Draghi puede desde aumentar la cantidad de dinero que va a prestar a los bancos para que a su vez presten a particulares y empresas – el anunciado podría ser sólo un primer tramo – hasta llevar a cabo una forma particular y europea de Quantitative Easing (inyectar dinero de forma masiva en el sistema). De hecho, especialmente ahora que se ha venido arriba – dijo que “el BCE ha decidido intensificar los preparativos para compras directas …” -. Toma del frasco Carrasco. Esto no ha acabado. Esto sólo acaba de empezar. Y no acabará hasta que el euro caiga a un nivel que la industria alemana considere adecuado para competir. Y a nosotros, a los españoles, cuanto más baje, mejor (más competitivos en turismo y exportación), así que no vamos a protestar. Bueno: tampoco van a protestar ni los italianos, los franceses, los griegos, los holandeses,. En Europa nadie va a quejarse porque baje el euro.

Y Draghi tampoco parará hasta que las cifras de IPC cambien de dirección. Tiene un mandato, un único objetivo, la estabilidad de precios, definida como una inflación cercana al 2% y está muy, pero que muy lejos de él. Y no querrá irse sin al menos intentar cumplirlo. Y llevará tiempo. Es fácil sacar la pasta del tubo, pero lleva mucho tiempo volver a meterla dentro.

¿Cómo aprovechar el escenario que se abre ante nosotros? Comprando bolsa europea. ¿Mucha? ¿Poca? Dependerá del perfil del inversor. Vía fondos de inversión si es usted un particular, para aprovechar sus ventajas fiscales. Y si le dicen que las bolsas europeas han subido mucho, pida un gráfico del Eurostoxx 50 en el que se vea cuál fue su máximo histórico. Y pida otro del S&P 500 o del Dow Jones y vea como gracias a la valentía de Bernanke – que hizo todo esto hace ya cuatro años – han roto sus máximos históricos y ganado un 180% desde entonces. No espero ganar tanto en Europa. Aquí hay una clase política que es un auténtico lastre para la economía, así como una serie de rigideces burocráticas y legales que hacen imposible un resultado tan efectivo. Pero aun así se puede ganar mucho dinero.

El otro elemento a vigilar es el dólar. En “El día que Yellen se hizo tacaña y Weidmann generoso” expliqué los motivos por los que hasta ahora pasaba del dólar y los que me han llevado a verla recientemente con otros ojos. Pero cuidado: yo no compraría hasta que el euro baje de 1,35. Y va a costar: fíjense que, pese al bombardeo de anteayer, el BCE no consiguió que rompiera ese nivel, que es precisamente donde se rompería la tendencia alcista que ha mantenido el euro en los últimos años. Otro motivo por el que creo que Draghi irá a más.

No veo tanto margen de revalorización en la deuda periférica – ha corrido mucho desde que la recomendé en “Me apuesto una cena a que …” , en enero del año pasado, pero aun así dará más que cualquier depósito, entre otras cosas porque su rentabilidad real mejora si cae la inflación (ver “Teoría de la relatividad financiera”) y no es descartable que antes de volver a subir, el IPC español siga cayendo. Pero, sin ser mala, esa no es la mejor sala de esta fiesta. En cambio, la acción del BCE – y que hayan castigado a Weidmann a no venir a clase durante unos meses – puede dar un impulso a la deuda corporativa europea, impulso que necesitaba si quería seguir siendo alcista. Piensen que, aparte de que baje el euro – órdenes de los exportadores alemanes –, el otro objetivo de esta batería de medidas, y de dos de ellas en concreto, es precisamente forzar a la banca a dar crédito. En otras palabras: las empresas europeas van depender menos de los mercados de bonos. Van a poder comparar y elegir. Van a ver bajar su coste de financiación. Y la banca también. Y si el estímulo llega a la economía real – que tardará, pero llegará – también mejorarán sus balances y, en consecuencia, su rating. Gran parte de esto ya está descontado, pero no creo que en su totalidad.

Y para cerrar el círculo ya sólo quedan los de siempre: los políticos. No se puede dejar todo el trabajo al BCE. Hay que empezar a sacar dinero del monstruo administrativo, especialmente en España, y llevarlo al bolsillo de los ciudadanos para que consuman y animen la demanda interna. En otras palabras: hay que reducir el Estado y con ese dinero bajar impuestos. Ya. Y no hablo de echar funcionarios de carrera sino políticos de pesebre o duplicidades administrativas de todo tipo. Si los políticos se unen al florentino, valiente, paciente y perseverante  Draghi, entonces sí que podremos dar por plenamente finiquitada la crisis.

¡Buen fin de semana!

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