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04/11/2013 AUTOR: Víctor Alvargonzález Jorissen Varios

¿Dónde están los riesgos para las bolsas?

Somos alcistas desde hace tiempo. Ya lo habrán comprobado si siguen este blog. Y estamos encantados con los resultados. Seguimos siendo alcistas, especialmente en lo referente a las bolsas de los países desarrollados, pero, al igual que un buen conductor nunca pierde de vista el espejo retrovisor, un buen gestor no debe perder nunca de vista los riesgos que pueden afectar a sus inversiones.

El tapering

Lo bueno del famoso tapering es que la es cuestión no es si ocurrirá, sino cuándo. Y mejor todavía: sabemos qué datos mira la Reserva Federal para tomar sus decisiones. Comparado con adivinar lo que van a hacer estos genios que nos gobiernan, el predecir cuándo y cómo se va a producir la reducción del estímulo monetario a la economía norteamericana es un juego de niños. Es como si se tratara de un enfermo: a medida que mejora se le reduce la medicación. ¿Y cómo se sabe que mejora? Pues porque le baja la fiebre, coge peso, se queja menos, etc.

Pues en términos económicos, a más rápido baje el paro en los Estados Unidos, mayor será el crecimiento y, sobre todo, si a la inflación le diera por repuntar, más probabilidades de que la Fed recoja velas. Y viceversa. Conclusión: nada como un crecimiento moderado –como el actual o ligeramente superior– y un proceso lento de creación de empleo.

Pero tampoco sería bueno que los datos apuntaran hacia una vuelta a la recesión, porque eso sería como reconocer que la Fed es incapaz de poner en marcha el motor de la economía norteamericana. Y si la Fed no puede, va ser difícil que lo hagan los políticos, políticos que, en el caso de EEUU, cada vez crean más trabas administrativas, burocráticas y fiscales al desarrollo empresarial, según me cuentan colegas norteamericanos, que me dicen que eso hace más daño que el cierre temporal de la Administración. ¡Y eso cuando no negocian entre ellos utilizando como palanca la posibilidad de impago de la deuda! Surrealista.

En otras palabras: en cuestión de tapering, en el término medio está la virtud. En caso de producirse una desviación hacia los extremos deberemos de plantearnos un cambio, bien táctico, si la desviación es pequeña, bien estratégico, si es muy significativa. Así son los mercados: si la economía norteamericana se pusiera a crecer al 4% y el desempleo acelerara su caída, caerían las bolsas. De eso estoy seguro. Aunque solo fuera temporalmente. Si algo asusta a los mercados es quedarse sin gasolina y el dinero barato es gasolina de 98 octanos.

China

Una economía que no hay que perder de vista. Pero aquí la predicción se complica, porque, contrariamente al dicho popular, los que suelen dar datos de, digamos, dudosa credibilidad, son las autoridades chinas. ¿Qué está pasando en China? ¿Hay burbuja inmobiliaria? ¿Hay contracción del crédito? Y ese famoso mercado gris del crédito, ¿lo controlan las autoridades? ¿Y el crecimiento? ¿Seguirá siendo un aterrizaje suave o acabará en forzoso?

Porque no basta con haber evitado o infraponderado China este año –como es nuestro caso, por cierto-. Es que si China tiene problemas, la economía global tiene problemas. Pero la cuestión no es si los tiene –que los tiene– sino cuál es la ‘magnitud real’ de sus problemas.

Que hay problemas está claro. Volvamos al ejemplo del termómetro. Si a alguien le sube la fiebre ocasionalmente, es que algo pasa. Y últimamente cada X días sube de repente y con brusquedad el coste del dinero en el mercado (REPOs a corto plazo). Baja rápido, en uno o dos días la situación se estabiliza, pero eso no es de extrañar. En una dictadura, el Banco Central tiene un poder omnímodo. Pero que con eso y con todo haya días que la situación se les vaya de las manos… Hay que vigilar esa fiebre.

La otra cuestión que uno debe plantearse en China es si hay una burbuja inmobiliaria o no. Para esto –y para muchas otras cosas– les recomiendo que sigan @_perpe_, porque no sólo encontrarán unos gráficos estupendos sobre los temas ‘calientes’ del mercado en general, sino muy en particular de China, donde, casualmente, reside el autor de los contenidos. (Por cierto, ni esa dirección es mía, ni tengo participación, ni llevo comisión. No huelan sangre, señores. comentaristas voraces. Es simplemente información útil para la gente que tiene el detalle de seguirme aquí los fines de semana o en twitter en @AlvargonzalezV, que ese sí que es mío).

A día de hoy, mi conclusión es que, de momento, y subrayo lo de ‘de momento’, China no es un problema para la economía global, ni es un enfermo grave. Pero hay que vigilar esas subidas de temperatura (tipos a corto) y esas bajadas de tensión (datos de crecimiento). Si se estabilizan: estupendo. Podemos dejar de observar al paciente. En caso contrario habrá que plantearse una vacuna adecuada para nuestras carteras de inversión.

Y, como no podía ser menos, los políticos

Dirán que les tengo manía, pero nada más lejos de la realidad, admiro a los buenos políticos. A un Reagan, un Gorbachov, un Clinton, una Thatcher y no digamos a un Winston Churchill. Pero es que los actuales no son buenos, oiga, es que son muy malos. Y hacen mucho daño. Y lo hacen porque, al fin y a la postre, tienen el poder, no son un órgano consultivo. Ejemplos de que pueden generar muchos problemas hay a cientos.

Desde la crisis del euro, pasando porque –caso español- su mejor idea para recobrar la credibilidad crediticia de un país sea convertirse en máquinas de recaudar, destruyendo así el poder adquisitivo de esas clases medias y medias altas que ellos llaman “ricos” y que son los principales impulsores de la demanda interna de una economía.

Por cierto: eso no significa que la bolsa española no sea atractiva, pero, en mi modesta opinión, lo es sobre todo por la reducción del ‘estigma’ español (el descuento en precio que sufren las empresas españolas respecto a compañías similares de otros países solo por ser españolas), proceso que ya se ha iniciado y que continuará. Creo que se trata sobre todo de un ajuste de precio, no un premio a una actuación política, como en el caso de la bajada de la prima de riesgo, que ahí sí que se está valorando la acción y la valentía política en el proceso de reformas (y obviamente también la sangría impositiva). Además, no olvidemos que el Ibex está compuesto en gran medida por multinacionales. No son empresas que dependan tanto de la demanda interna española.

De los políticos norteamericanos no hablaré, ya lo hice recientemente en Relaxing coffee party . Lo que está claro es que la clase política, tanto la europea como la norteamericana, es un lastre, no un motor. Las bolsas subirán pese a los políticos, pero que sus meteduras de pata generarán correcciones, eso no lo duden. Lo que habrá que ver es el tamaño y las consecuencias de la metedura de pata.

En fin, la buena noticia es que todos estos riesgos de momento son asumibles y muchos podrían quedarse en simples amenazas. O materializarse pero ser asumibles para el mercado. La mala noticia es que, sin duda, oiremos hablar de ellos y sacarán su fea cabeza cuando menos se les espere. La cuestión es en qué medida. Pero ese es nuestro trabajo: ver cómo afectan a los mercados cuando den señales de vida y actuar en consecuencia. Y lo primero que hay que tener para actuar de forma adecuada es una visión clara de dónde y cómo pueden venir los problemas. Y de su importancia relativa. Ese es el objetivo de este post: que ustedes los conozcan y sepan cómo reaccionar si se materializan.

¡Buen fin de semana!

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