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16/03/2016 AUTOR: Víctor Alvargonzález Jorissen Estrategias

Crónica de unas Jornadas (II)

Lo prometido es deuda. Les dije que habría una segunda parte de la crónica de la “gira” de estrategia que hice a primeros de año y que respondía al título  “2016, el año de la volatilidad”. En un “post” habría resultado demasiado largo y nada más lejos de mi intención que aburrirles, pero también es cierto que fueron muchas y muy interesantes las preguntas de los asistentes. Así que aquí va la segunda entrega.

 

¿Cuál es su activo favorito para el 2016?

En realidad eran dos: Uno por oportunismo y el otro por oportunidad (de mercado).

El primero era la renta fija corporativa. Mi experiencia me dice que las mejores ideas son aquellas en las que menos caso te hacen. En el caso de la renta fija corporativa sería la segunda vez. La recomendaba como alternativa a los depósitos en plena guerra de idems —cuando un bono de primer nivel crediticio daba el 5,5% con vencimiento a siete años— y la he recomendado casi en solitario al inicio de 2016 (ver “Por el momento, mejor acreedor que socio”).

En esta ocasión el motivo no era el cupón, sino que el BCE acabaría comprando deuda corporativa de grado de inversión. Mi predicción sería una herejía, pero ya ven: dicho y hecho. El jueves lo anunció y el índice más representativo de este activo (Bloomberg EUR Investment Grade European Corporate Bond Index) cierra hoy en máximos anuales con una subida del 2% en lo que va de año. Calculen la TAE: una barbaridad para un bono de alto nivel crediticio.

Era mi activo favorito no tanto por rentabilidad —que va a acabar siéndolo— sino por la relación rentabilidad/volatilidad (riesgo) del activo, que se mueve, esta última, en el entorno del 5% (comparado con cerca del 20% del IBEX, por ejemplo).

No queda mucho margen de subida o habrá que esperar una corrección, pero sigue siendo, si no ya mi activo preferido para 2016 —ha subido un montón— sí un activo interesante.

Los valores con un buen dividendo eran el otro. El razonamiento también era simple: sea “abuela”. Aproveche la corrección bursátil para garantizarse un buen dividendo. No es muy habitual ver valores que nunca han dejado de pagarlo y en los que gracias a la caída de precios su rentabilidad por dividendo es de más del 4% anual (media del Eurostoxx 600). Con la ventaja de que suelen ser menos volátiles que la media. Habrá más correcciones —recordemos que este es “el año de la volatilidad”— y, por lo tanto, oportunidades. Aunque dudo de que sean tan buenas como al inicio del año.

 

¿Bolsa española?

No. Si se puede ganar lo mismo —incluso aunque sea un poco menos— en países donde no hay riesgo de gobiernos radicales ni una fuerte exposición a Latinoamérica, ¿por qué complicarse? Lo primero que hay que hacer al decidir una inversión es tratar de asumir el menor riesgo posible. Invertir en España puede salir muy bien —gobierno de gran coalición y se recuperan los mercados emergentes— o muy mal —la izquierda radical llega al gobierno y Latinoamérica sigue en recesión—. Que ese euro lo gane otro.

 

¿Qué hacer con los bancos?

Respuesta: esperar un repunte y vender aquellos que:

a) Estén peor preparados para el entorno “margen cero”… perdón, quise decir tipos de interés cero (en qué estaría yo pensando).

b) No puedan ser objeto de una operación corporativa en la restructuración que fijo se va a producir en el sector.

Pues el repunte bursátil ya lo tienen.

 

¿Y el dólar?

En esto acerté el año pasado —las Jornadas se llamaban “el año de Europa y del dólar” y este último subió un 12% (el Eurostoxx un 7%)— pero no me está saliendo bien la jugada en 2016. Dije en las jornadas que el dólar acabaría el año por encima de donde empezó y a día de hoy pierde un 5% frente al euro. Reconozco que ver cómo baja el dólar cuando el BCE anuncia que va a llenar el sistema financiero de euros —y que la FED que va a subir tipos— me descoloca. Así que en eso no me hagan caso (porque sigo viéndolo más alto).

 

El otro día me despedí diciéndoles que disfrutaran del rebote. Hoy insisto, pero no se duerman en los laureles y recuerden que es buen momento para ajustar su cartera a la estrategia “todoterreno” que les recomendaba cuando empecé la “gira” (ver “¿Qué es una cartera todoterreno?”)

 

Víctor Alvargonzález
Director de Estrategia

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