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Cómo aprovechar las burbujas antes de que exploten

Cómo aprovechar las burbujas antes de que exploten

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Telón de fondo

Decidí vender mi casa e irme de alquiler el día que mi mujer me dijo que una vecina le había propuesto que compráramos un piso a medias para luego darle ‘el pase’. Comprarlo a crédito, claro. ¿Para qué poner dinero? Y sobre plano, obviamente. ¿Por qué esperar a que estuviera construido? Unos meses y pelotazo, sin poner un duro, sin sufrir los retrasos habituales de las empresas constructoras. Mi mujer, por cierto, no trabajaba en nada remotamente relacionado con la economía. La vecina era ama de casa.

Antes de vender la casa, escribí un artículo -el 1 de abril de 2007, en La Vanguardia– comentando mi preocupación sobre la burbuja inmobiliaria española. Son de esos artículos que no se olvidan, por motivos obvios. Se titulaba ¿Sabe Ud. lo que es un crédito subprime? Recuerdo haber llamado “Crédito por sevillanas” al equivalente español al subprime y, ahora que lo miro, veo que en la redacción del periódico resaltaron –acertadamente– una frase que decía: “España es un hedge fund inmobiliario”

Pero no pretendo dedicar este post a ponerme medallas y, además, por supuesto que también he cometido errores (aunque suelo aplicar rápido el stop loss). No, lo que pretendo es aclarar desde el principio que creo firmemente en que casi todos los procesos de expansión monetaria acaban creando algún tipo de burbuja financiera, inmobiliaria, o ambas a la vez.

El proceso es siempre el mismo: empieza por una crisis creada por políticos irresponsables que no llevan a cabo su labor de supervisión y control. La misión del político es gobernar, y eso incluye controlar a bancos, cajas de ahorros, inmobiliarias, constructoras, poceros, etc. Y también evitar que los ciudadanos se endeuden hasta las cejas para jugar al Monopoly. En el caso español habría sido tan fácil como que el Banco de España, que depende del Ministerio de Economía, hubiera tomado alguna de las archiconocidas y ortodoxas medidas que existen para limitar la expansión del crédito. Nada hicieron, aparte de echar leña al fuego con su tendencia a gastar a manos llenas ese dinero “que no es de nadie” (Carmen Calvo dixit).

Pero para nosotros, inversores, lo importante es que en el proceso de inicio y desarrollo de una burbuja se puede ganar mucho dinero. Lo fundamental es, obviamente, estar fuera cuando va a explotar e identificarla a tiempo para no entrar tarde

Luego, cuando la burbuja salta por los aires, tienen que venir de apagafuegos los bancos centrales y llenar el sistema de liquidez para apagar el incendio, liquidez que al final acaba alimentando una nueva burbuja, y así una y otra vez en la Historia. A quien le guste la economía y en concreto la teoría de los ciclos –boom and bust– que lea a Ludwig Von Misses, gran economista austriaco. Aunque advierto de que, como buen austriaco, el libro es un ‘tomazo’ de varios kilos.

Pero para nosotros, inversores, lo importante es que en el proceso de inicio y desarrollo de una burbuja se puede ganar mucho dinero. Lo fundamental es, obviamente, estar fuera cuando va a explotar e identificarla a tiempo para no entrar tarde. Lo primero no es fácil, porque normalmente la locura colectiva aumenta en paralelo al proceso de creación de la burbuja (“el ladrillo nunca baja”). Pero tampoco hay que pensar que hay una burbuja simplemente porque un mercado lleve un par de años subiendo. Hay tendencias alcistas que se inician justo después de un periodo lateral –como el que hemos tenido entre 2000 y 2013 en el S&P 500– y que han durado muchos años. Eso ocurrió, por ejemplo, entre 1984 y el 2000 (sugiero lean Parece un pato, se mueve como un pato, ¡probablemente es un pato!). Puede verse en gráfico siguiente.

Gráfico: El índice S&P 500 desde el año 1900 hasta hoy

Fuente: Ned Davies Research

Cuando hay motivos sólidos y expectativas razonables para un activo, sea un bono, una acción, un lingote de oro o un ladrillo, un par de años de mercado alcista no deben preocuparnos. El problema es cuando las valoraciones se vuelven surrealistas como consecuencia de la locura colectiva, como que Terra valiera tanto como Endesa en la burbuja de las ‘puntocom’ o que se construyan más viviendas en un año en España que en todo Estados Unidos (después de diez años de precios al alza).

Pero las características del proceso de creación, desarrollo y explosión de una burbuja las explica mucho mejor –obviamente– J. K. Galbraith que yo. Lo que yo pretendo en este post es identificar alguna de las burbujas que o bien se están iniciando actualmente, que se van a iniciar en breve o que están inflándose pero les queda recorrido, porque en todos esos casos se puede ganar dinero si sabemos ‘surfear’ la hola desde su comienzo y saltar antes de que rompa.

El ambiente actual es perfecto para que se inicien o se mantengan las tendencias que todavía son tendencias –alcistas– y no han alcanzado la categoría de burbuja, porque la gasolina de toda tendencia alcista y posterior burbuja es siempre la misma: dinero abundante y barato. Y nunca había habido tanto dinero ni tan barato a la vez. Todos los bancos centrales están en modo liquidez. Hasta el BCE se verá obligado a algún tipo de Quantitative Easing, aunque, como somos europeos, lo hará con subterfugios y por la puerta de atrás.

Pero el resultado es que EEUU ya ha inundado el mundo de dólares, el Reino Unido ha puesto su granito de arena, Japón se dispone a dar una buena provisión de liquidez y, como digo, el BCE no tendrá más remedio que ser generoso si no quiere ver a media Europa entrar en deflación. Y no es que los bancos centrales hayan hecho mal: es que no han tenido más remedio. La alternativa habría sido mucho peor. Lean sino La japonetización de la economía occidental, artículo que escribí hace dos años y que espero no sea premonitorio.

Burbujas que están inflándose, pero lejos todavía del estallido

Las bolsas norteamericanas están a punto de caramelo para una corrección –o un movimiento lateral– pero NO son una burbuja. Podríamos decir que no están baratas, pero desde luego no están a precios de burbuja. El PER está un poco por encima de la media histórica, pero las expectativas de la economía norteamericana son buenas (ver Back to the USA, de enero de este año, recomendando bolsa EEUU) y la Fed hará todo lo que esté en sus manos para evitar que la retirada de liquidez –el tapering– no genere un descalabro en los mercados.

Las bolsas norteamericanas están a punto de caramelo para una corrección –o un movimiento lateral– pero no son una burbuja. Podríamos decir que no están baratas, pero desde luego no están a precios de burbuja

Es más: de tanto hablar de ello, le está dando tiempo de sobra a los gestores para que reorganicen sus carteras. A estas alturas el gestor que no dé por descontado que habrá tapering y no haya descargado bonos USA y activos de países emergentes (principales perjudicados por el tapering) debería cambiar de trabajo. Y en el mercado lo que se está descontado afecta mucho menos que lo imprevisto. En mayo, Bernanke cogió desprevenido al mercado. Pero yo creo que Janet Yellen ha aprendido la lección. En mi modesta opinión, corrección aparte, el mercado bursátil norteamericano no es una burbuja financiera y queda tiempo para aprovechar lo que obviamente acabará en una burbuja. Pero de momento, ‘es un pato’ (ver Parece un pato, se mueve como un pato ¡probablemente es un pato!)

Lo que sí es cierto es que empiezan a aparecer indicios de que la bolsa de Estados Unidos acabará en burbuja. El más inquietante no es el tapering. El más inquietante es la reciente noticia de que los hedge funds norteamericanos están preparando estrategias downmarket, que no significa ponerse cortos (apostar a que el mercado caerá), sino que –agárrense– planean empezar a tratar de vender sus productos a inversores particulares. Queda mucho para que lo consigan, pero recordemos como acabó la cosa la última vez que lo hicieron: con Madoff y la quiebra –no fraudulenta– de varios importantes hedge funds de la época. Atención a la vuelta de los ‘Amos del Universo’. Un buen indicador de turbulencias futuras.

Burbujas que todavía están en sus inicios

Son las mejores, porque te subes al inicio de la ola, no cuando ya está en marcha. Europa es el caso más claro de un mercado bursátil alcista que está muy, pero que muy lejos de ser una burbuja. Todo lo contrario. Las valoraciones son mucho más bajas que las norteamericanas y el estímulo monetario propiamente dicho ha sido muy leve si se compara con el norteamericano, japonés o inglés. Pero, salvo que a los alemanes se les ocurra una idea mejor –y no parece que estén por la labor–, al final el BCE tendrá que acudir a arreglar el desmadre periférico y la cerrazón alemana.

Europa es el caso más claro de un mercado bursátil alcista que está muy, pero que muy lejos de ser una burbuja. Todo lo contrario. Las valoraciones son mucho más bajas que las norteamericanas

Ya se habla de remuneración negativa en los depósitos que realicen los bancos europeos en el BCE –y me apuesto algo a que se llevará a cabo–, precisamente para liberar liquidez. Esperemos que una parte vaya al crédito a empresas y particulares, pero pasará tiempo hasta que empresas y particulares pidan créditos, salvo para cubrir agujeros porque, ¿para qué vas a ampliar un negocio si cada día va peor? ¿Y para qué va a pedir un crédito un particular si mañana puede estar en paro? ¿Y para qué va a dar créditos un banco para que acaben aumentando el porcentaje de morosos?

No se moverá el crédito hasta que los políticos entiendan que hay que animar la demanda interna –bajando impuestos, por ejemplo–, pero mientras tanto las entidades financieras tendrán que invertirlo en algún sitio. Ah, por cierto: donde no te ponen el mínimo problema es si tienes patrimonio en valores y pides crédito para invertir en los mercados con la garantía de esos valores (invertir con apalancamiento), Te lo dan ya mismo y muy barato. En banca privada no hay restricción crediticia si lo que quieres es invertir más. Hay alfombra roja, porque ganan por todos lados: por las comisiones, por el margen, por los corretajes, y con el colateral en sus manos por si algo falla venderlo y cubrirse. Un chollo.

La otra burbuja “en proceso” es la japonesa. Es particularmente interesante, porque tiene dos vertientes: la bursátil y la inmobiliaria. En Europa va a pasar mucho tiempo hasta que alguien de un pelotazo con una operación inmobiliaria, salvo en Alemania o que seas un español bien relacionado políticamente y compres a la Sareb a precio ‘de amigo’ y luego lo vendas en el mercado por lo que vale. Todo depende del precio. Si compras hiperbarato y vendes simplemente barato has obtenido un margen.

Veremos muchos escándalos de ese tipo. Imagínense: la mayor inmobiliaria de España en manos de los políticos. Lo de las cajas de ahorro parecerá una broma al lado de los pelotazos que se van a dar ahí. Pero como la mayoría de los españoles no estamos en esa situación, creo que tratar de ‘surfear’ una burbuja inmobiliaria en Europa –quitando Alemania, la tierra prometida– es una pérdida de tiempo. En EEUU hay margen, pero la subida de precios ya ha sido en gran parte descontada por el mercado –ahí están los REIT– y el tapering podría enfriar el mercado inmobiliario.

Pero lo de Japón es diferente. La inyección de liquidez va a ser brutal (ver Banzai (o el experimento Kuroda)) y sólo con que una parte de ese dinero vaya al sector inmobiliario –que lleva dos décadas a la baja– se notará en los precios. ¡Pero si el objetivo es precisamente generar inflación! Pues toma inflación de activos. Y esa inflación suele centrarse en el sector inmobiliario y en las bolsas. En mi modesta opinión, gran parte del tsunami de liquidez de las abenomics va a ir a la bolsa japonesa y al sector inmobiliario nipón. Y no es complicado invertir en ninguno de ellos utilizando fondos de inversión (cubriendo el yen, por supuesto). Nosotros hace tiempo que lo hacemos para nuestros clientes amantes del riesgo. Y les ha ido muy bien, por cierto.

Otro motivo por el que creo que las anteriores no son todavía burbujas demasiado infladas es la ausencia del inversor final de las recientes subidas. El inversor final se ha perdido la subida de la bolsa norteamericana. El nivel de inversión de los particulares en bolsa, fondos de inversión incluidos, se mantiene muy por debajo de la media histórica, aunque empieza a aumentar.

En Europa está todavía muy por debajo y no digamos en España, que está todo el dinero en depósitos y fondos garantizados. Y no hay burbuja sin que esté en el mercado hasta el ‘Tato’. Piensen en la más evidente y cercana, la de nuestro ‘querido’ ladrillo: no explotó hasta que se convirtió en herejía decir que eso de que ‘el ladrillo nunca baja’ era falso. Explotó poco después de que a mi mujer le propusiera la vecina ‘dar el pase’. Recuerden lo que decía aquel famoso inversor antes del crash del 29: “Cuando el limpiabotas te pregunte por la cotización de un valor, vende”. No creo que estemos ahí todavía.

En fin, la Historia siempre se repite, y en finanzas más, porque la economía es cíclica por definición y los mercados también. Pero sigue un proceso. Y en ese proceso es donde se puede ganar dinero. Se llama tendencia alcista de medio/largo plazo y siempre acaba generando una burbuja. Pero en renta variable todavía no estamos allí. Se puede seguir haciendo surf.

¡Buen fin de semana!

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