BLOG
15/03/2016 AUTOR: Virginia Pérez Palomino Análisis & Inversiones

¡Caray con Draghi!

¡Caray con Draghi!

“No estoy dispuesto a que se repita la decepción de la reunión del pasado mes de diciembre”.

Y desde luego lo consiguió, pues en vez de limitarse a abundar en las medidas ya conocidas, lo que hizo fue innovar con medidas más audaces que desbordaron las expectativas de los inversores, abriendo nuevos frentes en su batalla contra la baja inflación y el pobre crecimiento europeo.

En primer lugar, bajó los tres tipos de interés que controla. Situó en el 0% la tasa principal a la que presta liquidez al sistema bancario a 15 días, mientras que la de depósitos, remuneración a los bancos a 1 día, la bajó hasta el -0,40%, y finalmente, la tasa de facilidad de crédito, para operaciones de los bancos a 1 día, al +0,25%. ¿Qué objetivo persigue? El BCE no quiere que los bancos depositen en él su liquidez y por ello les penaliza al -0,4%, sino que el dinero que les está facilitando a tipo cero circule y se transmita a la economía real, mientras para las familias y empresas es un reclamo con el que fomentar la demanda de crédito. Hasta ahí todo bien, el problema es que por otro lado aprieta las tuercas a los bancos, exigiendo menores tasas de mora, mayores provisiones e incrementos en los ratios de capital; y los bancos te exigen ser un prestatario con rating “AAA” para que puedas acceder a un crédito, amén de que familias y empresas en Europa aún estamos en un período de lento y costoso desapalancamiento y ni las elevadas tasas de desempleo, ni el exceso de capacidad productiva, en algunos sectores, favorecen la demanda de préstamos. Y todo esto sin comentar nada del entorno de desconfianza que se percibe sobre el crecimiento económico y la inflación en la zona euro. Por cierto, el BCE rebajó sus previsiones tanto de inflación como de crecimiento.

Daños colaterales. En otras ocasiones hemos comentado el problema que suponen para los bancos los tipos de interés bajos o negativos y es que estamos en un momento en el que el negocio típico bancario está en riesgo por la caída de los tipos. La banca comercial tradicional española sufre particularmente este efecto y la travesía que se le presenta en los próximos años es dura, sometida a unos márgenes bajos y una demanda de crédito débil. El camino a seguir pasa por fusiones, exhaustivo control de costes, salida al exterior y cambio de modelo hacia unos beneficios basados más en las comisiones y menos en el margen que aportan los intereses.

Un punto de apoyo. El BCE no ha entrado en una política de tipos negativos salvo el de depósito (al menos por el momento) y aunque Draghi no descartó que pudieran serlo, sí afirmó que no serán necesarias nuevas rebajas y que sus objetivos se centran ahora en medidas no convencionales. Además, anunció cuatro nuevas subastas de liquidez, generosas y en condiciones más favorables. Esta nueva TLTRO II estará condicionada a la expansión de la cartera crediticia, con un vencimiento a 4 años y un tipo máximo (tipo de refinanciación) y mínimo (tipo depósito). Un sistema que premiará a aquellos bancos que acudan a las subastas y favorezcan el crédito en Europa los próximos años. Podría ocurrir que, si los bancos incrementan el crédito hasta los volúmenes que dicte el BCE, este podría pagarles, es decir, los bancos pueden llegar a cobrar del BCE por prestar dinero a familias y empresas. Ambos factores dieron aliento al maltrecho sector bancario.

Para el segundo lugar hemos dejado la gran sorpresa. La compra de bonos corporativos no bancarios con calificación crediticia investment grade, es decir, empresas grandes y solventes, lo que abaratará más los costes de financiación de estas compañías, más positivo para las más endeudadas, que además tenderán a financiarse emitiendo bonos y obligaciones en vez de acudir a los préstamos bancarios. En nuestra opinión, uno de los problemas fundamentales y, por lo que nos está costando tanto salir de la crisis en comparación con EE.UU, es la falta de un mercado de capitales desarrollado en Europa. En EE.UU la financiación no bancaria de las empresas supone el 80% del total, frente al 20% en Europa. Según datos de la CNMV, el 78% de la financiación empresarial proviene en España de fuentes bancarias, frente a un 55% en Alemania o un 35% en el Reino Unido.

Esta medida adoptada por el Banco Central Europeo puede ser el inicio de un proceso, a largo plazo, fundamental para potenciar y desarrollar otras fuentes de financiación y reduciendo la dependencia de la intermediación bancaria. Una reforma estructural que mejorará el grado de capitalización y competitividad de las empresas.

Lejos queda esta medida para un colectivo muy amplio de empresas cuya financiación depende casi exclusivamente de los bancos. Nos referimos a las pequeñas y medianas empresas, que soportan unas condiciones de financiación bien distintas a las grandes cotizadas. Las pymes generan el 64% del PIB y el 73% del empleo en la economía española. En la UE representan el 99% de las empresas y crean el 66,5% del empleo.

Todas las medidas adoptadas son positivas y potentes para la economía, pero sus efectos se apreciarán en el largo plazo, que es mucho tiempo dada la impaciencia de los mercados, y más eficaces serán si tienen continuidad en políticas fiscales y económicas. Lástima que el momento político que vivimos esté dificultando las decisiones sobre reformas estructurales que deberían estar llevando a cabo los gobiernos de los países desarrollados.

 

Virginia Pérez Palomino
Responsable de Renta Variable

Contenido relacionado

¿Tienes alguna pregunta?

Si tienes alguna duda puedes ir a nuestra sección de preguntas frecuentes.
 
También puedes:
 
● llamarnos al 900 827 770 o 917 02 02 74
● enviarnos un mail a tressis@tressis.com