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13/04/2016 AUTOR: Víctor Alvargonzález Jorissen Estrategias

Ayer fue un gran día (aunque nadie se haya enterado)

El martes día 12 se publicaron dos noticias importantes y, aunque los mercados subieron —especialmente el miércoles— , su alcance es, en mi opinión, mayor de lo que han descontado.

Para empezar ya sabemos cuál puede ser el rango de fluctuación del precio del barril de petróleo Brent en el medio e incluso largo plazo: entre 30 y 60 dólares.

¿Cómo lo sé? Pues muy sencillo: por debajo de 30 los príncipes saudíes tienen que vender sus yates y los oligarcas rusos se revuelven inquietos. Por encima de 60 ganan dinero las empresas de “fracking” norteamericanas, y antes quedarse sin yate que perder el monopolio de la producción de petróleo (que es lo que estaba empezando a pasarle a Arabia Saudita con el petróleo a 100 dólares)

Saber por dónde se va a mover el precio del petróleo es muy importante para que mejore la tendencia en los mercados, porque, en mi opinión, lo que más tensión genera es la incertidumbre, la falta de visibilidad actual y dos de las cosas que aportan más incertidumbre son la evolución futura del precio del petróleo y la posibilidad de que China vuelva a devaluar su divisa. Si desaparece uno de los factores de incertidumbre es como eliminar lastre.

¿Por qué algo que beneficia a las economías europeas, como que baje el precio del petróleo, afecta tan negativamente a sus índices bursátiles? Es más lógico que afecte a los norteamericanos, donde cotizan muchas empresas del sector. Pero hay una explicación: que baje el precio del petróleo es bueno para Europa y otras economías adictas al petróleo. Pero dentro de un orden: que quiebre Rusia, por poner un ejemplo, no es bueno. O que los fondos soberanos saudíes tengan que hacer caja para compensar la reducción de ingresos, porque para ello venden acciones en los mercados. Si se estabiliza o sube el precio del petróleo desaparecen ambos peligros.

La otra “noticia importante no especialmente valorada” son las declaraciones del Sr. Weidmann, presidente del Bundesbank alemán. Dando un giro de 180 grados, se muestra ferviente defensor de las medidas de estímulo monetario del BCE, tal vez animado por el “modelo sueco” (ver artículo “Cómo es Suecia, que hasta le funciona el QE”)

Rectificar es de sabios, pero lo que más nos importa es que, desaparecida toda oposición, el Sr. Draghi tiene manos libres para el famoso “hacer lo que haga falta” en política monetaria. Cierto: ya no le queda mucho que hacer. Pero al menos tenemos una cosa meridianamente clara: tiene vía libre para utilizar la munición que le queda, que no es poca. Un ejemplo mencionado en el artículo del enlace anterior: en Suecia se les cobra a los bancos un 0,6% por sus depósitos en el banco central, frente al actual 0,4% del BCE. Por no hablar de ampliar el tipo de activos que puede comprar, como ocurrió recientemente con la renta fija corporativa.

Todavía nos queda el mayor foco de incertidumbre: una posible nueva devaluación en China. Habrá que esperar a ver cómo evolucionan los datos de la economía china para poder descartar el que creo es el principal escollo para las bolsas, pero al menos nos hemos quitado uno y sabemos que el BCE puede ir todavía más lejos. Un buen día para las bolsas. Con fundamento.

Víctor Alvargonzález
Director de Estrategia

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