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10/03/2014 AUTOR: Víctor Alvargonzález Jorissen Varios

Aproveche las ventajas de una Europa a dos velocidades

“No hay ninguna razón para esperar que los precios caigan de forma acusada y generen presión deflacionista en la economía”. Esto es aproximadamente lo que viene diciendo el señor Draghi desde hace meses, mientras el IPC mensual de la eurozona es cada vez más bajo y en algunos casos, como el español, directamente negativo. Pero la frase, aunque se parezca, NO es de Draghi. La dijo el señor Matsushita en 1998, gobernador del Banco de Japón. A partir de ese año Japón ha estado en deflación y todavía no sabemos si el Abenomics va a funcionar y la van a erradicar.

Pero no es mi intención hablar de deflación y de la gran oportunidad que puede representar para inversores y ahorradores (que no para el ciudadano que no sea ni lo uno ni lo otro). Ese fue el tema del artículo anterior. Hoy voy a hablar de algo más estructural no creo que la deflación europea, de haberla, sea estructural, como la japonesa, sino coyuntural (espero). Lo que pretendo es llamar la atención sobre la cada vez más evidente situación de una Europa a dos velocidades que vive la Eurozona y de las oportunidades de inversión –y desinversión– que suponen la existencia cada vez más clara de una Eurozona sur y una Eurozona norte, que es a lo que podríamos estar yendo. Suena a salida de autopista. Y en parte lo es. Como inversores, dependiendo hacia dónde queramos ir, para unas cosas nos interesa la salida norte y para otras la sur. Veamos por qué.

Los dos últimos datos de IPC mensual en España son negativos. Y si descontáramos el arreón de impuestos que mete el gobierno cada vez que sube la luz, también lo habría sido diciembre. Alguien dirá, como en el juego de mesa, “tres meses de inflación negativa no se aceptan como deflación”. Claro, pero para llegar a un IPC anual negativo suponiendo que cogemos el año como periodo de cómputo habrá que tener previamente IPC mensuales negativos, ¿no? Vamos que un IPC anual negativo es resultado de varios meses de IPC negativo, incluso aunque entre medias haya alguno positivo. En los mercados a eso se le llama tendencia y siempre tiene forma de dientes de sierra (altibajos), pero tiene una dirección: al alza, a la baja o lateral. Y desde que ha empezado el año, en España esa dirección es hacia el sur (deflacionista). No es extraño considerando que:

  • Los sueldos cada vez son más bajos.
  • Los grandes almacenes #indicadornoconvencional en @AlvargonzalezV están semivacíos, salvo en rebajas.
  • En el sector servicios obviamente los no regulados o de amiguetes de los políticos (ejemplo: banca) hay una competitividad salvaje vía precios (a la baja, obviamente).
  • Caen los alquileres y sigue cayendo el precio de los pisos. En España hay todavía más de un millón de viviendas vacías y la Sareb, la mayor inmobiliaria de España, sólo vende. En ese escenario el precio baja. Se llama ley de la oferta y la demanda, y la está estudiando mi hija de 16 años.
  • El BCE ha creado un euro que parece un metrosexual que toma anabolizantes, que complica competir en exportaciones e importa desinflación.
  • Además, caen a plomo las divisas emergentes (aportando desinflación) por miedo al tapering.
  • Las políticas de austeridad no son precisamente inflacionistas.
  • El paro tampoco. El parado no gasta o gasta poco.
  • Y, sobre todo, la que se puede definir como una política fiscal auténticamente confiscatoria, tanto en subida de impuestos directos e indirectos, que se carga la capacidad de compra de las clases medias y medias altas, los motores del consumo en un país como España

En este escenario, no veo yo por dónde va a haber alguien con capacidad de subir los precios. Sí, los sectores regulados lo hacen, pero el otro día me ofrecieron ir en un Mercedes nuevecito a mitad de precio que en un taxi normal (que acaban de subir tarifas), así que la realidad no es exactamente como la pintan los precios regulados.

Por el contrario, en Euronorte las cosas son muy diferentes:

  • Alemania no tiene un riesgo al menos cercano de deflación. Los precios han moderado mucho su crecimiento, pero están en positivo. Hablar de riesgo de deflación sería excesivo.
  • Todo el mundo se quiere ir a trabajar a Euronorte, especialmente los jóvenes y los ejecutivos, empresarios y trabajadores autónomos la presa fácil del fisco que están hasta las narices de trabajar casi en exclusiva para el elefantiásico y corrupto estado español (ver “Todos al extranjero”).
  • El paro es bajo, sobre todo comparado con España. El crecimiento no es para tirar cohetes, pero parece que asume bien ese éxodo hacia el arca de Noé en que se ha convertido Alemania y Euronorte en general para quienes huyen del diluvio del paro, los impuestos confiscatorios, la mediocridad política y la corrupción sistematizada.
  • Es más, en términos relativos, el nivel impositivo es menor en Euronorte, porque si bien la presión fiscal entre España y los países del norte es parecida, el nivel de prestación de servicios es infinitamente mejor allí. Vamos, que allí te ahorras el seguro privado y tienes unos servicios públicos estupendos.

Resumiendo: salvo que el BCE haga algo y no parece que Alemania se lo vaya a permitir tenemos una zona, Euronorte, con bajo riesgo de deflación, nivel de paro razonable, crecimiento (aunque sea moderado), un modelo económico definido y no el Monopoly que teníamos aquí y políticos que son capaces de hacer gobiernos de coalición entre los grandes partidos para enfrentarse a las dificultades y no la máquina de recaudar sin ideas que nos gobierna. Y en Euronorte el crecimiento es flojo, pero tiene potencial.

De este modo, lo que para Eurosur es una medicina claramente insuficiente, para Euronorte son vitaminas en vena. Me refiero a la política monetaria del BCE. Y de ahí en adelante. Estimulante para Euronorte, insuficiente para Eurosur. A mí me recuerda no sólo a la emigración de los años 60, sino a la que se está produciendo actualmente entre los jóvenes españoles hacia las ciudades más activas en detrimento de pueblos y ciudades de menor tamaño y perspectivas de trabajo. Eso el que no puede irse fuera (qué triste).

Oportunidades de inversión

Todo lo anterior es obviamente malo para la economía real de Eurosur, pero no para la financiera, que es mi negociado. Por ejemplo: cuando en enero del año pasado recomendaba desde estas páginas la compra de deuda pública española, directamente o a través de un Fondtesoro (Ver “Me apuesto una cena a que…”), los tipos de interés del bono a diez años, el de referencia del mercado, estaban en el  5,30%. Así que considerando que:

Rentabilidad real de un Bono = Rentabilidad nominal – Inflación

Rentabilidad real del bono español a 10 años comprado el 5 de enero de 2013 era del 2,60% (5,30% – 2,70% = 2,60%).

Pero es que, al menos a nivel de cupón (no entro en la plusvalía que obtuvimos por la caída de tipos y de la prima de riesgo, que llevó la rentabilidad total anual del bono al 15% y del Fondtesoro al 8%), ahora la rentabilidad real, alucinen: ¡es mayor! Y si no cojan la calculadora y pongan esto:

3,40% – (-0,1%) = +3,50%

Donde:

  • 3,40% es la rentabilidad actual nominal del bono español a diez años en el mercado, que, por cierto, es totalmente líquido, se puede vender cuando se quiera, en un año, dos, lo que haga falta.
  • -0,1% es la inflación española en febrero. Es decir: la rentabilidad real es incluso mayor que el cupón nominal del bono porque el dinero no pierde poder adquisitivo (inflación), sino que lo gana (IPC negativo).

Pero vamos a ponérselo fácil a la gente que estudió letras y supongamos que, en lugar de -0,1%, el IPC de febrero fuera cero:

Cupón del bono: 3,40%

IPC: 0%

Rentabilidad real de Bono Español a 10 años a 7 de marzo de 2014 (suponiendo IPC=0): 3,40% – 0%= 3,40%

Todo se basa en la inflación (ver “Teoría de la rentabilidad (financiera)». Baja más rápido que los tipos y es ahí donde tenemos hueco inversor (que tome nota ese analista que también se autodefine como estratega que me sigue al dedillo y dice que se le ha ocurrido a él; a eso debe referirse con lo de estrategia a seguir… a otros y decir que es suyo). Probablemente no se había percatado (suele percatarse tarde, para desventaja de sus clientes).

Volviendo a lo importante y dejando lo mediocre: 3,50%. No está mal si lo comparamos con un depósito, ¿no? Y no hablamos del bono basura de la época de Zapatero. Otra cosa no sé, pero este Gobierno ha demostrado al mundo que si a los españoles se les aplica el garrote vil pagan los impuestos que haga falta sin rechistar. Y eso ha tranquilizado sobremanera a nuestros acreedores. E insisto: el bono podemos venderlo cuando veamos que finaliza el proceso desinflacionista. En minutos. O el Fondtesoro, que todavía es más sencillo. Así que, desde el punto de vista de la inversión financiera en deuda pública, mucho mejor Eurosur que Euronorte.

Por el contrario, si fuera a invertir en inmuebles y quisiera ganar dinero a corto plazo, lo haría antes en Alemania, donde se está gestando una burbuja financiera. En España puede que compres barato, pero ¿cuántos años tendrás que esperar para vender con beneficio? En Alemania están buscando en el diccionario qué significa “dar el pase”.

¿Y en bolsa? No me complicaría. Tanto las de Eurosur como las de Euronorte dependen de que el BCE tenga a bien aplicar medidas de estímulo económico para no alejarse tanto de lo que es su mandato: la estabilidad de precios, definida como una inflación “cercana al 2%”. Dado que está en el 0,8%, hay bastantes probabilidades de que tenga a bien actuar. O, dado que los bancos siguen sin prestar lógico: a ver quién es el valiente que presta en una economía estancada, probablemente haya algún tipo de actuación en perspectiva, y todas son buenas para las bolsas europeas.

Hay más ideas y oportunidades de inversión pero, como siempre, ya me he alargado demasiado. Pero ténganlo en mente: ya no sólo hay que elegir entre Estados Unidos, China, emergentes o Eurozona. Dependiendo del activo, añadan el criterio de distribución Eurosur vs Euronorte. Ah, y también tendrán que tenerlo en cuenta si esta Europa a dos velocidades llega a cargarse el euro al menos el euro único; pero esa es otra historia y, de ser una amenaza, lo es a más largo plazo.

¡Buen fin de semana!

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