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¡Que viene el ‘tapering’!

¡Que viene el ‘tapering’!

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Telón de fondo

Esa es la mala noticia. La buena es que, al contrario que en el cuento, este ‘lobo’ puede ser incluso manso. O no. Esa es la cuestión: de qué humor va a llegar. Y cuándo.

Porque el tapering es sin duda el evento conocido –o con alta probabilidad de producirse– que más puede afectar al mercado (los terremotos o las ocurrencias de los políticos no son predecibles, así que en esos ni entramos). Y es un evento que afecta a casi todos los inversores sin que a muchos se les haya pasado por la cabeza que pueda afectarles. Incluso –o especialmente- a esos que les contaron que los fondos mixtos están a cubierto de todo mal y desgracia, tapering incluido (ver artículo anterior, titulado Cuidado con los fondos mixtos, que invierten en renta fija).

Para empezar, ‘to taper’ significa ‘reducir’, y lo que van a reducir es la compra de bonos del Estado norteamericano, y eso es renta fija ‘a tope’ y, por lo tanto, a lo primero que va a afectar es a los mercados de renta fija en general y a los fondos que lleven ese apellido por algún sitio. Así que mal vamos si le han dicho que su fondo mixto –si es mixto lleva renta fija- o su fondo de retorno absoluto están vacunados contra el tapering.

Pero vayamos por partes. Primero, ¿qué es el tapering? Porque no todo el que tiene unos ahorros tiene que saberlo y, sin embargo, sus ahorros sí que pueden verse afectados por esta palabreja. El tapering es lo contrario al estímulo monetario, concretamente al tipo de estímulo que se denomina técnicamente Quantitative Easing. Y ya puestos: ¿qué es el estímulo monetario? Pues inyectar dinero en la economía para que, habiendo más dinero en manos del público, de las empresas y de las entidades financieras, se animen el consumo, la inversión y el crédito. No siempre funciona, claro.

Determinar cuándo y, sobre todo, en qué medida se va a producir este proceso de eliminar el estímulo a la economía norteamericana va a ser, muy probablemente, lo que va a determinar el éxito o fracaso de la gestión de patrimonios

En Europa, por ejemplo, especialmente en los países con mayores problemas, como los bancos no se fían del potencial de la economía –ni probablemente de sus políticos- no están por la labor de dar créditos, y el mucho dinero que les han dado últimamente lo han dedicado a tapar agujeros y a comprar deuda pública (los rescatados, los  ‘ayudados’ y los ‘amigos’ que ayudaron a solucionar algún ‘marrón’ también dedican el dinero del contribuyente a pagar extratipos en los depósitos para competir –de forma obviamente desleal– con los demás bancos).

¿Y cómo decidió en su día la Reserva Federal de Estados Unidos, la Fed, estimular la economía norteamericana? ¿Qué formula eligió para inyectar dinero en las venas del enfermo? Pues fabricar billetes y comprar con ellos bonos del Estado en el mercado (también otros activos, pero especialmente deuda pública). Así, cambiaba cromos: tus bonos por dinero contante y sonante. Más dinero en circulación y, encima, bajada de tipos en hipotecas y en todo tipo de financiación, pues el bono es el índice de referencia del sistema crediticio del país, y si hay mucha demanda de bonos –por parte en esta ocasión de la Fed– sube el precio y, en consecuencia, baja el tipo de interés. (*)

No voy a entrar en esta ocasión en el debate de si hizo bien la Fed en seguir esa política ni de si ese dinero ha ido o no donde debía. Lo importante a efectos del tema que hoy nos ocupa es que en algún momento la Fed decidirá que ya no es necesario que el enfermo siga entubado, ni que reciba respiración asistida. Y empezará a reducir lo que le inyecta por el tubo o el oxígeno que envía a sus pulmones.

Determinar cuándo y, sobre todo, en qué medida se va a producir este proceso de eliminar el estímulo a la economía norteamericana va a ser, muy probablemente, lo que va a determinar el éxito o fracaso de la gestión de patrimonios el año que viene.

Porque que va a haber tapering es seguro. El lobo viene sí o sí. La Fed no va a estar toda la vida comprando bonos para estimular una economía que, sea por la Fed, sea por la propia dinámica cíclica o por osmosis inversa, el caso es que el crecimiento está volviendo -a la economía norteamericana- y se está creando empleo, aunque no sea ni el crecimiento más potente ni el empleo más seguro y mejor pagado.

Y tengamos en cuenta que el Quantitative Easing -que es como se llama técnicamente al proceso de estímulo monetario concreto de compra masiva de bonos en el mercado- es una medida legal y aceptada, pero no especialmente ortodoxa, sobre todo si se abusa de ella. En otras palabras: la Fed está deseando reducir sus compras de bonos. Así que al lobo se le espera. Y más pronto que tarde. La cuestión es si viene hambriento, enfadado y dispuesto a llevarse por delante a Pedro o si, por el contrario, vino comido del bosque y viene de paseo o a llevarse una gallina por deporte.

lo bueno de hablar tanto del tapering es que todo el mundo sabe que se va a producir, y en los mercados lo que sabe todo el mundo está descontado en los precios

Porque lo bueno de hablar tanto del tapering es que todo el mundo sabe que se va a producir, y en los mercados lo que sabe todo el mundo está descontado en los precios. Es como en la prensa: lo que ya sabe todo el mundo no es noticia. En otras palabras: si hay un gestor –y los habrá, pero serán pocos– que no se haya preparado para el tapering, mejor que se dedique a la horticultura, pues los mercados no son lo suyo. Como el asesor que dijera que los fondos mixtos no se ven afectados por este evento. En cambio, lo que no se sabe, lo que realmente va a afectar a los mercados, es el cómo y el cuándo del tapering.

Así que primera conclusión práctica: si el tapering se produce de forma gradual, sin excesos, y, sobre todo, si da la sensación de que la Fed controla la situación y actúa con tiempo y margen, su efecto en el mercado será a su vez moderado y no dramático. Primero porque ese escenario es el que está descontado. Segundo, porque la Fed puede plegar velas con calma y sin dañar en exceso el sentimiento del mercado. En este sentido, es muy importante vigilar los datos de inflación y de expectativas de inflación, los de crecimiento y los de disminución del paro. Los dos segundos, cuanto mejor vayan, peor. Cosas de los mercados: si la economía se disparara, la Fed tendría que recoger velas a toda prisa, como cuando vas en un barco y llega una de esas galernas que tardan minutos en desencadenar el temporal. Escenario: fuertes caídas bursátiles y en el mercado de bonos.

Ya tenemos claro que hay un tapering que podríamos calificar de ‘menos malo’, que seguramente generaría una corrección en el mercado bursátil, pero sería una corrección técnica bajista dentro de un mercado bursátil alcista, porque, no lo olvidemos: se desentuba a la economía de EEUU porque está mejor, no porque esté peor. En los mercados de deuda (renta fija) la cosa sería algo más grave, y en algunos especialmente mala, como es el caso de la deuda emergente o los propios bonos norteamericanos. Y atención, porque muchos de los fondos de retorno absoluto que tan bien funcionaron en años anteriores, invierten en ambos activos.

En un escenario de “relaxing cofee tapering” lo peor para la renta fija no sería la corrección en sí, sino que a partir de ese momento se confirmaría lo poco que hay que ganar y lo mucho que se puede perder en determinados activos de renta fija, lo que lastraría los resultados de muchos fondos mixtos, de renta fija y de retorno absoluto. Cierto: no de todos. Hay puertos seguros frente al tapering. El problema es que la mayoría de esos macro fondos mixtos, de renta fija o de retorno absoluto diversifican, así que casi por obligación tendrían que estar en alguno de los mercados afectados por el tapering, por motivos que estaré encantado de explicar a través de Twitter en @AlvargonzálezV o por correo, pero que aquí ocuparían mucho espacio en este ya de por sí largo artículo.

¿Qué hay que hacer? Primero, no estar en los activos o fondos que tienen más papeletas en la rifa. No tenemos nada que ganar en ellos –ya se va viendo– y mucho que perder si el lobo viene de malas pulgas. Segundo: vigilar el parte del tiempo, que en los mercados sería vigilar los datos e indicadores, especialmente los que se denominan adelantados. Personalmente, yo también utilizo otros que denomino #indicadoresnoconvencionales y que también son muy útiles (por ejemplo, para mí, en España, un indicador muy importante son las ventas de El Corte Inglés y del sector restauración), indicadores que también estaré encantado de compartir con Uds. vía Twitter. Pero, sobre todo, y aunque les suene extraño: a efectos financieros –insisto, financieros, no hablo de la economía real– a mejores sean los datos que salgan de la economía norteamericana, peor.

Y por supuesto, que todo esto no les preocupe si están bien asesorados. No hay escenario de mercado malo. Hay decisiones poco acertadas o malas recomendaciones. En los mercados, siempre que una cosa va mal hay otra que va bien. Aquí lo importante no es si hay tapering o deflación o lo que sea. Lo importante es estar en los activos para los que ese entorno es benévolo en lugar de tóxico.

¡Que pasen un estupendo fin de semana!

(*) La relación entre el tipo de interés y el precio de un bono es inversamente proporcional: cuando baja el tipo de interés que ofrece el bono –o uno similar– sube su precio. Es lógico: si compro un bono con un 5% de cupón y dos años después la misma entidad –en este caso el Estado– emite al mismo plazo con un cupón de, digamos, el 2%, mi bono vale más pasados esos dos años, ya que da un cupón muy superior.

 

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  • […] “Beijing: tenemos un problema”. No, no es una conversación entre la nave china que llegó recientemente a la luna y su puesto de mando, no. Es lo que pensamos debieron decirle a las autoridades monetarias chinas cuando los ‘repos’ (*) a una semana se pusieron al 7,6%, cuando sólo una semana antes estaban en el 4,3%. En paralelo, el Shanghái Composite caía un 2%, mientras la noche anterior Wall Street y Eurolandia cerraban con fuertes alzas, impulsados por la noticia de que el ‘lobo’ del tapering venía ya cenado (ver ¡Que viene el tapering!) […]

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