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Pues parece que La Rioja sí que puede…

Pues parece que La Rioja sí que puede…

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Telón de fondo

Cuando les preguntas a los políticos por qué no se aprietan ellos también el cinturón, te suelen contestar que “no pueden”. A mí uno me explicó, por ejemplo, que “no pueden” cerrar el Senado –o reducirlo a su mínima expresión– “porque realiza una importante labor de control y mejora de las leyes que salen del Congreso”. Textual. Me quedé pensando: ¿no bastarían un par de representantes de cada partido y sus secretarias para esa labor? Con la de diputados que hay, no deberían quedar tantos ‘flecos’, ¿no?

Pero me callé, porque era un político importante y ya sé que con el poder no se juega. Es más, pensé: tiene su gracia que entre los que llevaban a cabo ese “control” figuraba hasta hace poco el Sr. Bárcenas, y que ahora tenemos, además, el privilegio de contar con el Sr. Griñán, político que, como todo el mundo sabe, realizó una excelente labor de supervisión desde la presidencia de la Junta de Andalucía, especialmente en lo referente a los ERE.

El caso es que el PP lleva ya dos años gobernando y parece ser que en ese tiempo no “ha podido” eliminar las duplicidades administrativas más llamativas, ni se ha notado una gran disminución de sociedades públicas y/o fundaciones inservibles, ni se han reducido significativamente las subvenciones a partidos y sindicatos, ni los coches oficiales, ni el número de cargos de confianza, ni las presentaciones que hacen los de ministros en hoteles de cinco estrellas, etc.

Tampoco parece que nada más llegar al poder hayan sentido la urgencia de iniciar negociaciones inmediatas con fondos inmobiliarios extranjeros para vender activos de la Administración perfectamente vendibles, como ese enorme solar de la calle Padre Damián de Madrid (una de las zonas más caras de la ciudad) o ese campamento militar que hay… ¡en plena urbanización de Puerta de Hierro! (¿quién que nos va a atacar por ahí?).

Dicen que no pueden vender esas cosas porque “las malvenderían”, pero, en cambio, sí que “pueden” asfixiar a impuestos a las clases medias y medias altas de la sociedad española, verdaderos motores del consumo interno y, por lo tanto, de la economía. Pues miren: antes que mandar al paro a una sola persona más, malvendan. Y si malvender es un descuento del 20%-30% sobre máximos –que es lo más que ha bajado el precio de los inmuebles en las mejores zonas de Madrid– pues “malvendan”, que aún así es mucho dinero y todo ayuda.

Quede claro que entiendo perfectamente que había que subir impuestos, racionalizar el sistema de pensiones o recortar gasto social. Alguien tenía que pagar la Champions League de Zapatero. Hasta ahí de acuerdo. Pero seamos serios: que lo pagáramos todos, ciudadanos y Estado, no sólo los de la nómina, como es el caso. Si en el mismo momento en que subieron los impuestos hubieran anunciado el llamado Plan Soraya de “reducción y racionalización del gasto de las administraciones” (sic), yo les habría aplaudido.

Aunque luego “pudieran” poco, aunque solo fuera por solidaridad o cuestión de imagen. Pero no: lo anuncian ahora, dos años después de entrar a gobernar, con la boca pequeña y sin poner plazos ni cifras concretas. La política requiere cierta sensibilidad: si le vas a hacer la ‘cusca’ al ciudadano, al menos hazlo con cariño y que parezca que el político también sufre. Aunque solo sea por estética. O por marketing (aunque está claro que el marketing nunca ha sido el fuerte del PP).

El caso es que uno piensa que si el partido en el gobierno “no puede”, tampoco “podrá” ese mismo partido en ninguna otra comunidad autónoma de España. Pero hete aquí que pongo el otro día la televisión y hay una entrevista con un representante del Gobierno de La Rioja.

De entrada, me llama la atención que tiene aspecto de ser un tipo honesto, lo cual no es habitual en el gremio. Luego me fijo más porque habla con mucho sentido común (lo cual tampoco es habitual entre políticos). Y me fijo más todavía cuando dice cosas como que en su Gobierno piensan que “donde mejor está el dinero es en el bolsillo de los ciudadanos” –una vez cubiertas obviamente las necesidades de sanidad, educación y servicios públicos–, “porque así es como se fomenta el consumo, que es lo que nos puede ayudar a salir de la crisis”.

Pero cuando ya ‘lo flipo’, como dirían mis hijos, es cuando, desconfiando como desconfío de los políticos, decido pedir datos a nuestra oficina de Logroño. Y no se lo pierdan: sin haber subido impuestos autonómicos, La Rioja era en febrero la comunidad con el segundo menor déficit del Estado y en agosto presentó superávit, aunque fuera mínimo (0,04% de su PIB).

Pero lo que más me ha gustado, aunque económicamente no sea tan importante, han sido los comunicados de las subasta de coches oficiales que me han mandado mis colegas de Logroño. En dinero no es mucho, pero que los gobernantes riojanos hayan tenido la solidaridad y la delicadeza de tener ese gesto con sus conciudadanos, eso es actitud de gobernante y no de mero funcionario recaudador. Y por supuesto se han bajado sueldos, reducido consejerías, eliminado cargos de confianza y duplicidades… Vamos, una poda en toda regla. Miren, miren, esto es lo que decía uno de los medios de comunicación riojanos:

– El Gobierno de La Rioja reduce el parque móvil con la venta de cinco vehículos de representación: “El Gobierno de La Rioja venderá, vía subasta, cinco vehículos de representación pertenecientes a su Parque Móvil que realizaban hasta ahora el servicio de transporte de altos cargos de la administración regional. A la subasta, que se publica hoy en el BOR, pueden presentarse ofertas por parte de personas físicas o jurídicas…​”

Claro, alguien dirá: pero es que los de La Rioja son ricos. Tienen un vino excelente. Se pueden permitir reducir el déficit sin subir impuestos.

Seamos serios: si en algo se aprietan el cinturón en una crisis los españoles, los riojanos y el mundo entero, es a la hora de ir a restaurantes o comprar vino caro, porque prescindes antes de una cena en un restaurante que de comprar jabón o de encender la calefacción. ¿Y eso no afecta a La Rioja? Pues por supuesto que sí. No he visto las cifras, pero estoy convencido que la crisis está afectando a sus bodegas. Y lo mismo ocurre si pensamos en el consumidor empresarial. Quedan lejos las comilonas con clientes con cata de vinos incluida y los caterings de lujo. ¿Y eso no afecta a La Rioja? De hecho están en recesión, o lo han estado hasta hace poco.

Claro, después de todo lo anterior uno pensaría: “Bueno, allí debe de gobernar un partido diferente del que gobierna la Nación, porque hace todo lo contrario”.

Pues ‘flípalo’ de nuevo: ¡el gobierno de La Rioja es del PP! Entonces, ¿por qué los de La Rioja llevan tiempo con la ‘poda’ y apretándose el cinturón y el Gobierno central, del mismo partido y con mayoría absoluta, “no puede” hacer lo mismo? ¿Por qué los políticos del PP de La Rioja han reducido significativamente gastos innecesarios, improductivos, suntuarios y suntuosos (hay que decirlo: había cinco Audi A-6 en la subasta, aunque no blindados, como el de aquel presidente gallego), pero el Gobierno central no muestra esa predisposición. Comparen, comparen la reducción de gastos y venta de activos proporcional de unos y otros. Y comparen cuándo empezaron ellos y lo avanzado que va el Plan Soraya.

Pensarán que esto no tiene nada que ver con los mercados y las inversiones, que es lo mío, y que estoy utilizando el blog para el pataleo y no para darles buenos consejos y/o información. Pues sí y no. Ciertamente es política, y también derecho al pataleo, lo reconozco, pero es economía y son mercados. Y mucho. Si las subidas de impuestos y los recortes sociales han conseguido que ahora paguemos muchos menos intereses por nuestra deuda y hayamos recobrado la credibilidad crediticia (bajada de la prima de riesgo), ¿qué no habríamos conseguido si el Estado se hubiera unido al esfuerzo común anunciado y aplicando su “plan de reducción y racionalización del gasto de las administraciones” desde el minuto uno?

Pues tendríamos más recursos para el crecimiento, para bajar impuestos, para hacerlo antes y más agresivamente y, en definitiva, para acabar la crisis. La economía española es 80% demanda interna, no lo olvidemos, y de esa demanda interna el grueso depende de la capacidad de consumo de las clases medias, esas que son las que más soportan en términos absolutos –dinero– la crisis. Y no se escandalicen por esto último: claro que las clases bajas lo soportan, y mucho, pero no pagan impuestos. Les sale a devolver, como es lógico y justo (aunque el IVA sí que se lo han subido). Pero el de clase media apoquina por todos sitios: IRPF, IVA, en los intereses de los ahorrillos y claro, ¿cómo va a consumir?

En fin, como muchas cosas en la vida, la política es también una cuestión de actitud. Cuando Churchill les decía a sus conciudadanos que sólo podía prometerles sangre, sudor y lágrimas lo hacía desde un cuartucho. Y no sé si lloraría, pero que sudó y sangró –metafóricamente– por su país, de eso estoy seguro. O Napoleón, a caballo en medio del invierno ruso en retirada al frente de sus tropas, pasando frío como ellos, pudiendo ir en un coche cerrado. Y lo mismo se podría decir de Julio César. En fin, a más historia sabes, más claro tienes que el nivel de la clase política de un país puede ser un gran problema o una gran bendición.

Que pasen un buen fin de semana y, por cierto, si salen y van hacia el norte, desvíense en Pancorbo para comer en Logroño o alrededores, porque, encima de tener políticos aparentemente honestos, solidarios y con sentido común –y un vino excelente–, en la Rioja se come estupendamente. La relación calidad/precio deja en pañales a los ‘clásicos’. También han entendido que frente a la crisis la mejor medicina es la de vender ‘bueno, bonito y barato’. ¡Les deseo mucha suerte!

P.D.: El BCE bajó el jueves 7 los tipos de interés al 0,25%. No puedo evitar la tentación de reivindicar el haber advertido hace ahora dos años del riesgo de deflación y posible japonetización de Europa que ahora reconoce el Sr. Draghi. Vean La ‘japonetización’ de la economía occidental y otras advertencias posteriores: El Sr. Weidmann se equivoca y El BCE no está cumpliendo su mandato constitucional . Espero que no sea tarde y que mi predicción de que se nos puede poner cara de japoneses no se cumpla. La de entrar en desinflación se ha cumplido. Espero que no lleguemos a la deflación. Porque la deflación es como la pasta de dientes: una vez sale el tubo, es muy difícil volverla a meter dentro.

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