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El Sr. Weidmann se equivoca

El Sr. Weidmann se equivoca

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Telón de Fondo

Lo que hace la edad. Se atreve uno con todo. Hasta con el representante del Bundesbank en el BCE. Ha dicho que si el euro está fuerte es por las buenas perspectivas económicas de la eurozona, y no porque los tipos de interés sean excesivamente altos. Con todos mis respetos, Sr. Weidmann: creo que se equivoca.

¿Así que esta semana los datos nos confirman que toda Europa ha entrado en recesión y eso, según su criterio, son buenas perspectivas económicas? Pues es que no lo acabo de ver. Porque, además, esto es sólo el principio. La austeridad que inevitablemente tiene que autoimponerse gran parte de Europa, unido a que quienes pueden gastar —Alemania y países satélites con finanzas sanas– no gastan ni piensan hacerlo, nos lleva a, como mínimo, 12 meses de recesión europea garantizada, y creo que me quedo corto. Para nosotros la recesión europea no es una sorpresa. De hecho, si recomendamos renta variable europea y deuda periférica –esta última “poc a poc”, como dicen en Cataluña— no es por las “buenas expectativas económicas europeas”, que no lo son, sino por el impacto positivo en el precio de los activos financieros (renta variable, deuda…) de que Europa no desaparezca por el sumidero de la crisis presupuestaria. Vamos, por la subida bursátil que puede generar el alivio de ver que el cielo no cae sobre las cabezas de los inversores, en este caso europeos. Pero, ¿por perspectivas de crecimiento?, permítame discrepar. Nosotros creemos en la austeridad y en la seriedad presupuestaria que baja las primas de riesgo y en su efecto balsámico sobre los mercados y las economías periféricas, pero ¿cómo vamos a ser austeros, pagar deudas y reformar economías y esperar que a la vez crezcamos? Cuánto me gustaría equivocarme, pero me preocupa que alguien tan importante como Ud. no lo vea así.

Las declaraciones del Sr. presidente del Bundesbank surgen en el contexto de una entrevista centrada en la llamada “guerra de divisas” que se está produciendo en el mundo. Japoneses y norteamericanos tienen claro –especialmente los primeros– que para crecer hay que exportar, y que para exportar no se puede tener una divisa fuerte. Alemania, y casi Alemania en solitario, pues no toda Europa piensa como el Sr. Weidmann, que piensa que lo importante es evitar el riesgo de inflación y que hay que competir de otras maneras, antes que influir en los tipos de cambio. Y consideran que si ahora se bajasen los tipos de interés —y no quiero decir nada de ponerse a fabricar billetes como norteamericanos y japoneses en plan “Quantitative Easing”— podría traer inflación a Europa.

¿Inflación en Europa? ¿Con la que está cayendo? A ver quién es el guapo que sube precios en Europa. A ver quién compite no ya externamente, sino internamente en la zona euro subiendo precios. Si en Europa no estamos en deflación es por las subidas de impuestos indirectos que practican los gobiernos para cubrir su desastrosa gestión económica anterior. Y por las rigideces y trabas de su mercado interno, que permiten prácticas oligopolistas para mantener precios artificialmente altos en bienes y servicios. Si hay un sitio donde la inflación no es un problema es en Europa. Totalmente de acuerdo en que tanto Japón como EE.UU. tendrán en algún momento que plegar velas, si no quieren entrar en una espiral inflacionista, pero llevan años dándole a la máquina de fabricar dinero y de momento la inflación no aparece por ningún lado, lo que significa que Europa, que de momento ha hecho muy poco por estimular monetariamente su economía, tiene mucho margen de actuación.

Europa tiene unos tipos de interés excesivamente altos. Un 0,75% no es bajo ni alto “per se”. Depende con qué se compare. En EE.UU. los tipos están a cero y encima su economía crece mucho más que la Europea (entre un 2% y un 3% en 2013 según el consenso del mercado, y nosotros apostamos por la banda alta). Y allí la inflación de momento no está ni se la espera. Y mira que llevan años de estímulo monetario. En Japón llevan muchos más dándole al estímulo monetario y están en deflación.

Así que quien tiene más peso en el BCE considera: a) que las perspectivas económicas de la eurozona justifican que tengamos tipos más altos que en los EE.UU.; b) que lo que debe preocuparnos es el riesgo de inflación; y c) que el tipo de cambio del euro “está totalmente en línea con los fundamentales de la economía de la eurozona”. Textual. Entonces, señor Weidmann, ¿a cuánto se supone que deberá estar el euro cuando la eurozona crezca al 3% o 4% como EE.UU.? ¿A 150 dólares por euro? ¿Y con el yen? ¿Y con los chinos?

El euro está caro. Es obvio. Lo viven –y lo sufren– las empresas europeas que tienen que dejarse la piel todos los días para exportar. Tal vez desde un despacho en Bruselas se pueda ver al euro correctamente valorado –desde esos despachos se puede ver las cosas como uno quiera–, pero al que vende fuera le están quitando contratos por precio, incluidos muchos empresarios alemanes. Y ya no hablo de España. Es que les está pasando a los franceses, a los italianos, en fin a países con buena tradición exportadora.

Y digo más: los tipos de interés de la eurozona son excesivos para una economía en recesión y con amplias posibilidades de que esa recesión aumente y se alargue. Hay quien dice que bajar 50 o 75 puntos básicos los tipos de interés (0,5% o 0,75%) sería “el chocolate del loro”. Bueno, eso lo dice el que nunca ha tenido que pagar un crédito. Que te bajen la hipoteca un 0,75% —o la línea de crédito— se nota. Y tanto que se nota. Pero claro, eso lo sabe un currante con hipoteca o un empresario que tiene que luchar por su margen comercial.

La cuestión también es delicada desde el punto de vista inversor. Para nosotros lo más importante ahora es que Europa recupere la confianza y, aunque sea duro, estamos con la Sra. Merkel y el BCE en que hay que ser austeros (aunque en España también podrían hacer algún esfuercillo la Administración y “sus señorías”, y no sólo los curritos de la nómina). Pero en cuanto sea posible hay que ayudar a crecer, y si se pueden tomar medidas que atenúen la recesión, medidas que a medio plazo no comportan ningún riesgo —de inflación desde luego que no—, pues hay que tomarlas. Y si Europa deja de exportar la salida de la crisis en la que nos encontrábamos se podría ir al garete. Ya tenemos bastante con los Bárcenas, los Berlusconis o los políticos en general como para ponernos trabas adicionales. Es que parecemos masoquistas.

Bueno, Sr. Weidmann: recuerde también esa clase de economía en la que le explicaron que estabilidad de precios (el mandato del BCE) es evitar la inflación, pero también la deflación, y que la deflación surge en períodos de recesión y/o estancamiento prolongados. Y si no, que se lo pregunten a los japoneses. Pero no solo le sugiero que visite Japón. Le sugiero que salga de incógnito de su despacho y visite a ejecutivos de empresas que viven de la exportación y a esa gente —mucha— que no puede pagar sus hipotecas. Y de paso que vaya a un restaurante en Madrid y vea cómo han bajado los precios (y el que no los ha bajado es que ha cerrado). Baje a la realidad, Sr. Weidmann, no vaya a ser que, ahora que los políticos europeos han empezado a entender a los mercados, la pringue Ud. por no entender la economía real.

 

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  • […] Mi sugerencia es que si es ahorrador o inversor abra la mente, cambie el chip, porque hace tiempo que hemos entrado en un mundo distinto. Por eso han ganado lo que han ganado nuestros clientes comprando bonos de la periferia europea, por poner un ejemplo, tal y como recomendamos desde enero del año pasado (ver “Me apuesto una cena a que…”). Así que no den nada por supuesto. España podría entrar en auténtica deflación y no hay que rasgarse las vestiduras por ello. Lo que hay que hacer es adaptarse al cambio. Más vale una rectificación a tiempo, como ha hecho el señor Weidmann, que ha venido a decir que habría que pasar por encima de su cadáver antes que aplicar estímulo monetario para cumplir con el objetivo de estabilidad de precios del Banco Central Europeo (BCE) y evitar riesgos deflacionistas, a decir justo lo contrario, y añadir que también le gusta la idea de que se compren activos –créditos dudosos y otras joyas de la Champions League– a los bancos para liberarles de esa carga y que fluya el crédito en el sistema. Eso, para un alemán, cuyos ancestros lo que vivieron fue una hiperinflación de caballo, es un cambio de tercio muy importante (ver “El Sr. Weidmann se equivoca”). […]

  • […] y presidente en la sombra del Banco Central Europeo (BCE) -y a su temor a la inflación (ver “El señor Weidmann se equivoca”)- el euro lleva años como si fuera el primo de Zumosol. Si bien hace ya mucho tiempo que […]

  • […] responsable del retraso que lleva el BCE en relación con la realidad económica (sugiero lean “El señor Weidmann se equivoca”, artículo del mes de febrero del año pasado). Pero al final no ha sido sólo cuestión de que […]

  • […] muy a pesar del Sr. Weidmann (ver “El Sr. Weidmann se equivoca”) y para alivio del Sr. Draghi, es el momento de preguntarle alto y claro a los inversores: ¿Está […]

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