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Ahorradores al borde de un ataque de nervios

Ahorradores al borde de un ataque de nervios

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Telón de fondo

¡¡Qué hago con mis ahorros!! El depósito me da muy poco y un tal Alvargonzález dice que van a dar menos todavía. Tampoco entiendo a qué se refiere cuando habla de deuda pública y bonos de empresas europeas. Los bancos me venden fondos “con rentabilidad objetivo”, pero, aparte de que los entiendo todavía menos, la verdad es que el objetivo es como querer ser líder en tercera división: muy modesto. Luego hay asesores financieros que me ofrecen fondos mixtos, me dicen que tienen red de protección, que no voy a sufrir en las caídas del mercado y que sin embargo cogeré las subidas. Luego, resulta que en una crisis por no sé qué historias de un tapering, o algo así, van y pierden un 1%, y hasta un 3% ¡en cinco días! Necesito rentabilizar mis ahorros, no puedo tenerlos al 1% (menos, descontados impuestos), pero no me fio de la banca y no entiendo nada de finanzas.

¿Se siente usted identificado con el párrafo anterior? Entonces continúe leyendo. Me he marcado el reto de darle una respuesta conjunta, clara y precisa a estas inquietudes. Hasta ahora he tratado el tema por separado en diversos artículos, pero hoy voy a tratar de dárselo resumido y muy claro.

Se preguntará por qué debe usted fiarse de mí más que de un banco o un agente de un banco disfrazado de asesor. Pues muy sencillo: porque yo no tengo ningún interés en venderle un producto. No los fabrico. La empresa en la que trabajo ofrece un servicio, no un producto: elige para sus clientes los mejores productos del mercado para cada tipo de inversión. Vendemos servicios: gestionar su cartera o simplemente asesorarle para que la gestione usted mismo. Nuestro objetivo es dar servicio y cobrar por él durante muchos años, no colocar un garantizado, unas preferentes, etc. Nos podemos equivocar, pero por puro error humano, no por colocarle nada. Ventajas de la independencia. Aclarado esto, vayamos al meollo de la cuestión

Qué no debe hacer

En primer lugar, no creo que deba invertir en estos momentos en fondos de rentabilidad objetivo. Es lo que le va a ofrecer el banco, porque es donde más gana y da menos trabajo (hacen una cartera de bonos, la empaquetan en un fondo, la mantienen hasta vencimiento, cobran los cupones y al vencimiento le pagan a usted el capital invertido, previo pago de comisiones varias para ellos). A las entidades financieras también les interesa porque es un producto que sirve para cautivar al cliente, y no por su belleza, sino porque es fácil convertirle en cliente cautivo (luego veremos por qué)

Dicho esto, yo le propongo hacer una reflexión muy simple: ¿es un objetivo atractivo recibir entre un 1% y un 2% durante los próximos cinco años, incluso siendo un inversor muy conservador? No, no lo es. Es sencillo: cuando los tipos de interés son bajos -¿había usted visto el Euribor alguna vez al 0,5%?- lo que es interesante es endeudarse, no prestar a largo plazo, que es lo que hace usted cuando invierte en un fondo con rentabilidad objetivo. Cuando el objetivo era un 5%, invirtiendo en activos de alta calidad, yo era el primero en recomendarlos. Ahora, si le ofrecen un objetivo del 5% es que está usted asumiendo un riesgo considerable (lea la letra pequeña o analice qué hay dentro del fondo).

Y luego está el problema de la liquidez. Imaginemos que usted entra ahora en su fondo objetivo a, digamos, un 2% de objetivo de rentabilidad anual a cinco años. Primer año todo bien. En Europa la inflación es ahora desinflación y, en ausencia de inflación, un 2% es una rentabilidad real razonable –luego vemos a qué me refiero con rentabilidad real-. El problema es que si dentro de, por ejemplo, dos años, mejora la situación económica, podría volver la inflación, aunque sea moderadamente y, en consecuencia, subirían los tipos de interés (igual que ahora bajan porque la economía está hecha un asco y baja la inflación).

No creo que deba invertir ahora en fondos de rentabilidad objetivo. A las entidades les gusta porque es un producto que sirve para ‘cautivar’ al cliente, y no por su belleza

Y cuando eso ocurra, usted un 2% le va a parecer poco. Querrá vender el fondo. Y para su sorpresa le dirán que no puede recuperar todo su dinero, porque el fondo no estaba garantizado, la rentabilidad era objetivo, no garantizada, y al subir los tipos ha caído la cotización del bono (*). Y luego está la comisión de reembolso. En resumen: quién consigue el objetivo es el banco: cliente cautivo pagando durante cinco años comisiones de gestión de algo que no se gestiona.

Tampoco le recomiendo actualmente los fondos mixtos. Ya he explicado por qué al inicio, y puede ver el tema con detalle en un artículo anterior titulado “Cuidado con los fondos mixtos de renta fija”. Y desde luego tampoco los garantizados de renta fija: ¿qué interés tiene garantizarse una baja rentabilidad? (si le dan más puede haber truco o garantía sólo parcial). Hay que garantizarse rentabilidad cuando es alta, no cuando es baja. Como en el caso de los fondos de rentabilidad objetivo. Y encima salir de un garantizado es todavía más complicado. Y caro.

Le ofrecerán más cosas, pero estas son las más comunes. En principio no son peligrosas, salvo que la rentabilidad objetivo sea muy alta, lo cual implica que se asume algún tipo de riesgo. Son, simplemente, poco rentables y cautivadoras, pero en el mal sentido de la palabra cautivo.

Qué debe hacer

Una opción es comprar deuda pública española, directamente o a través de un Fondtesoro. Por ejemplo, un bono español a 3 años le da ahora mismo un 1,50%. Parece poco, pero resulta que el último dato de inflación en España, el de enero, es de una inflación negativa del 1,3%. Así que su rentabilidad real (**), es decir, nominal (1,5%) menos inflación (-1,3%) es del +2,8%. Ciertamente la rentabilidad nominal del 1,5% no es mucho mejor que la de un fondo de rentabilidad objetivo, pero la deuda pública es totalmente líquida, es decir, que puede vender cuando quiera, sin comisiones de reembolso. Y no hay comisiones de gestión. Es más, aunque el IPC vuelva a terreno positivo en los próximos años, difícilmente superará el 1%, y si ve que la economía se anima, vende su bono en tres minutos y a otra cosa.

Para la gente con menos conocimientos, la mejor opción para comprar deuda pública es un fondo de inversión que se dedique a ello, que además tiene muy buen tratamiento fiscal. En España se llaman Fondtesoros. El año pasado, el que recomendamos ganó un 8% -año extraordinario y no habitual– y en 2014 lleva ya un 2% en lo que va de año. Pensar en un 3% o algo más para el conjunto del año no es descabellado, sobre todo, si Rajoy cumple su promesa –alguna tendrá que cumplir- y aprieta el cinturón a nuestro obeso Estado. Ese ahorro mejorará la cotización de la deuda española (a menos endeudados y despilfarradores, más fiables ante nuestros acreedores, los mercados). Y un Fondtesoro tiene liquidez diaria. Puede ver más detalles en “Me apuesto una cena a que…” y en “Cómo ganar un 5% relativamente seguro”, así como en este vídeo.

También hay bonos de empresas europeas y españolas sólidas que ofrecen entre el 2% y el 3% y que tienen una elevada liquidez y seguridad.

Para gente con menos conocimientos, la mejor opción para comprar deuda pública es a través de un fondo de inversión que se dedique a ello, que además tiene un buen tratamiento fiscal

Otra opción muy interesante, que ya comenté en “Un 3% muy seguro”, son los seguros de ahorro, es decir, colocar su dinero en un producto de ahorro de una compañía de seguros. Ahora mismo, una compañía europea de primera línea le puede ofrecer un 2,8% anual. Hay una revisión a los seis meses, pero las compañías de seguros tienen técnicamente margen para mantener una buena rentabilidad en el momento de la revisión. Por ejemplo: hace un año un producto seleccionado por nosotros daba un 3%, y cuando hicieron la revisión semestral bajaron al 2,8% actual. Razonable ¿no?

En cuanto a la seguridad del producto, se resume en una pregunta: durante la crisis -en la que han tenido que ser rescatadas casi todas las cajas y si no han caído algunos bancos es porque el señor Rajoy dijo que “en España no puede quebrar un banco”, y obviamente el salvamento lo pagamos todos-, ¿cuántas compañías de seguros han quebrado o han tenido que ser rescatadas?, ¿cuántas han estado en las primeras páginas de los periódicos? Ninguna, y menos las más sólidas. No me voy a extender en las medidas de seguridad con que cuentan estos seguros de ahorro, que las hay. Se lo explicará mejor nuestro responsable de análisis y selección de seguros (carlos.gonzalez@tressis.com), pero sirva el ejemplo anterior como stress test sobre el producto.

Finalmente, ponga un poco de renta variable en su vida. No le quitará el sueño y a un par de años vista –o más– le dará alegrías. Un 10% o un 15% en un fondo de bolsa bien elegido podría ser la guinda de su inversión, y seguro que no le va a arruinar.

Así que, como el objetivo de este post es resumir y simplificar, como despedida se lo ponemos en forma de menú (para un inversor muy conservador):

Menú alternativo a Fondos de rentabilidad Objetivo, Fondos Garantizados y Depósitos

Primer plato:           Seguro de ahorro

Segundo plato:        Fondtesoro

Postre:                   Un 15% en un fondo de renta variable

 

¡Que pasen un estupendo fin de semana!

(*) La relación entre el tipo de interés y el precio de un bono es inversamente proporcional: cuando baja el tipo de interés que ofrece el bono –o uno similar– sube el precio del mismo. Es lógico: si compro un bono con un 5% de cupón y dos años después la misma entidad emite al mismo plazo con un cupón de, digamos, el 2%, mi bono vale más pasados esos dos años, ya que da un cupón muy superior. Pero también se da la viceversa, que es el riesgo al que nos referimos en este artículo: si suben los tipos de interés, el bono da menos que el mercado y, por lo tanto, vale menos.

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